
Es tan fácil para mí comprender la silueta que traza tu sonrisa
Cuando miras de reojo aquel mural de Gaudí
Retornando tus pupilas se posan sobre mí
Tus mejillas se conciertan en un ángulo obtuso
en posición vertical a tus cristales
Matemática perfecta que configuras sobre el pizarrón de tus poros.
La fracción de tus luces me alcanza
para romper la ecuación del miedo.
Yo te observo desde fuera de las nubes
Cual halcón sobre la presa, mi corazón se hace raudo hasta ti.
Y las garras de esta famélica ave de presa
Necesitan aferrarse a tu sangre carmesí.
Torbellino de calores,
Succionar deseo de tu cuello,
Como el agua escurre sus frescos colores,
Mi deseo enarbola esta sed insaciable
Se hace lengua insinuante convirtiendo el deseo en fuego.
Difícil empero es,
surcar el entretejido de tu piel
sin perderme, tentarme y sofocarme en la oquedad de tus besos
Las manos de amapola
que meces en mi espalda ahora,
Las llevo hacia el altar de la aurora,
Donde el presagio de muerte se esfuma en la espesura
De vitalidad que coronas.
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