lunes, 19 de julio de 2010
Momento
Y me hundí nuevamente para salir a flote,
Regresé por mi cuenta a la oscuridad de mi tortuoso lar.
Me cansé de caminar, ya lo había recorrido todo;
Entonces decidí volver,
Y abrir los ojos, mas bien a cerrarlos y dejarlos en una ceguera latente otra vez.
No escuché ningún ruido, sólo la voz familiar de aquel silencio compañero de la amarga soledad.
Y volví a tomar el café de la rutina,
Y a aspirar con aire monótono el áspero y volátil humo de mis cigarrillos.
Me encerré para no-verme a mí mismo,
Una vez más quebré todos los espejos y te volví a invocar.
Tomé lápiz, color negro como acostumbro,
y reposé en la cama, mientras esbozaba tu rostro sobre
un añejo y marchito papel.
Miro mis versos y sólo veo un collage de cosas en todo esto.
Mas recuerdo tu ausencia en este instante,
Y me viene la sensación de estar presente en todas partes:
En la luna,
en el fondo del mar,
en aquella pequeña araña que sube por la pared
y también en esa lluvia que nunca vi
y que tampoco creo que veré por estar aquí en medio del desierto hostil.
Vuelvo a preguntarme cómo será “tu nieve” la que siempre vez cada año, y con la cual juegas como niña a hacer figuras de ángeles sobre el suelo blanco como marfil;
o quizás a tirar pequeñas bolas a tus amigas.
Me pregunto si algún día las veré,
(Pero lo que yo no digo, lo piensa mi alma),
Y aún más me pregunto si algún te veré...
Me calmo por un segundo y pienso en los miles
de complejos, y hasta cierto punto, artísticos procedimientos que se están llevando a cabo dentro de mis células en este momento.
Desearía saber,
¿Dónde están los cromosomas de Dios si es que los posee?
Y me gustaría ser una bacteria para poder averiguarlo,
Nunca me sentiría más cerca de Dios que
estando dentro de él infectando su organismo, creo, y es irónico pensar que afirme tener Fe,
Aun cuando ésta necesite un fundamento físico y científico.
Quiero volar, y encontrarte a ti, Sueño de Sueños.
Ver tu boca y morir en tus ojos...
Dar cientos de suspiros en un murmullo infantil y sosegado.
Sentirme un epiléptico y no razonar, para poder tener una excusa a tamaña locura que no me deja distinguir entre realidad e ilusión.
Es tu imagen la más hermosa, eres mi ficción más hermosa.
Eres bella sólo porque sí.
Eres un sueño sólo porque sí.
Si me despierto, tú no estás más,
Mas me gustaría abrazarte y que el gallo cantase miles de amaneceres,
y darme cuenta que sigues junto a mí,
Ver que el sol sale en el horizonte, despertar y seguir tocando tu sedosa piel,
Que abras tus ojos para saber que vives y que has soportado el viaje a esta inválida sugestión,
a esta inerte esfera de múltiples capas celestiales que en vano se dan labor,
Pretendiendo cínica la atmósfera, albergar vida, sin saber que
toda su obra no se compara a tu naturaleza, mi amor.
Dorada Esfinge, erguida para honrar a mis pasiones,
Marchito Lirio Mío, a quien yo mismo sembré, te cuidé y te regué, sólo con el propósito de llevarte conmigo a mi descanso eterno y final.
Tú eres todas estas cosas, eres mi razón de ser y estar,
Eres el momento descrito por mis aliteradas prosas vagabundas,
Donde el eco de tus sombras roza con el fuego esmeralda que me inspira tu devoción.
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